
“Por ahi los momentos mas fascinantes de una vida se viven en perfecto estado de tontedad, la razon es aguafiestas.-
Sigo prefiriendo el dolor infligido por una tontera a la criteriosa actitud conteplativa del no corresponde"
El invierno se precipitó un domingo a la salida de misa. La noche del sábado había sido sofocante. Pero aún en la mañana del domingo no se pensaba que pudiera llover. Después de misa, antes de que las mujeres tuviéramos tiempo de encontrar un broche de las sombrillas, sopló un viento espeso y oscuro que barrió en una amplia vuelta redonda el polvo y la dura yesca de mayo. Alguien dijo junto a mí: "Es viento de agua". Y yo lo sabía desde antes...